Gabriel celaya
 
Raul Brozovich
Feliciano Mejia
Ana Vizcarra
Clara Janés
Ezra Pound
Luis Hernandez
Denisse Vega
J.A.Rimbaud
Octavio Paz
Pita Amor
L.M.Panero
Cesar Vallejo
Roca X poetas
Rene Ramirez Levano
Roberto Marmanillo
Gonzalo V.E.
Gabriel celaya

Julio Gutiérrez Samanez
Galeria de Arte
Fotografias
Miguel Fuentes
Links

Gabriel celaya

imagen
Poeta español nacido en Hernani (Guipúzcoa). Se trasladó a Madrid para estudiar la carrera de ingeniero industrial; allí se vinculó a la Residencia de Estudiantes y el contacto con los alumnos de la misma estimuló su interés por la poesía. Durante mucho tiempo Celaya compaginó sus tareas de ingeniero en una empresa familiar en Guipúzcoa y escritor, hasta que en 1956 se instaló definitivamente en Madrid para dedicarse por completo a la poesía. Su primer libro, Marea de silencio (1935), reflejaba influencias surrealistas. Con Amparo Gastón, Amparitxu, su fiel compañera de toda la vida, fundó la colección -Norte- de poesía en 1947. En los años cincuenta se incorporó de lleno a la poesía social y se situó en una línea ideológica muy cercana a la del Partido Comunista. Sus libros más importantes son: Las cartas boca arriba (1951), Cantos iberos (1955), Canto en lo mío (1968) y en 1969 publicó sus Poesías completas. A muchos de sus poemas les han puesto música cantautores como Paco Ibáñez. Fue traductor de Rilke, William Blake, Rimbaud y Paul Eluard. Murió en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal


SELECCION DE POEMAS


CANCION

" Agua helada y dura,
luna de enero,
tu madreperla
es el silencio.
En la noche rasa
y el desamparo
-pizarra limpia-,
yo escribo claro.
En el espejo ciego
me paro a ver
el dolor reflejado,
la verdad al revés.
Tanto he sufrido y tanto
he ido olvidando,
que cuando escribo
no sé a quién le hablo.
Para saber si existo
canto y no sé
si lo que soy ya fui
o si seré. "

LA POESIA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

" Cuando ya nada se espera personalmente exaltante
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades:

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quienes somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: Lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos. "


MAREA DEL SILENCIO


1

Pasarán gaviotas veloces, altas gaviotas,
Sobre casas de cristal, terrazas de cristal,
Donde muchachas blancas
Tocan los pianos de cristal.

Pasará una brisa de algas y mar
Por el pinar de cristal,
Por las grandes avenidas,
Por las calles,
Por las plazas
De la ciudad de cristal.

Pasará una brisa leve
Mientras las blancas muchachas
Mueven sus brazos en alto y a compás.

Pasarán nubes lentas y blancas
Por el cielo de cristal,
Sobre mares de cristal,
Cuando muchachas blancas entornando los ojos
Hagan con su silencio la hora de cristal.

Por el aire transparente,
Por mis ojos transparentes,
Pasarán las lentas nubes del silencio,
Las gaviotas del gozo,
La brisa,
Lo eterno.

Y habrá blancas muchachas en el aire y en mis ojos,
Y habrá un gozo sin sentido,
Y un olor de inmensidad,
Y frente al mar infinito
Habrá terrazas, pinares,
Una ciudad de cristal.

2

Tus gritos y mis gritos en el alba.
Nuestros blancos caballos corriendo
Con un polvo de luz sobre la playa.
Tus labios y mis labios de salitre.
Nuestras rubias cabezas desmayadas.

Tus ojos y mis ojos,
Tus manos y mis manos.
Nuestros cuerpos
Escurridizos de algas.

¡Oh amor, amor!
Playas del alba.



3


Brazos en cruz, yo soy de la brisa.
A través de mi alma transparente
¡Pájaros en un rapto de delicia!

¡Oh aires, aires en fuga!
Aire que debate entre mis brazos
Frías mujeres desnudas.

En el cielo grande y amplio se presiente
Un lento descenso de ángeles leves.

Raptos hacia primavera
En los caballos del viento.
Amplio beso de los aires.
¡Más brazos!¡Más! ¡Más!
Más brazos para abrazarte
Locura desmelenada de los aires!



4



Desnudo en la brisa
Cuerpos desnudos para el aire desnudo.
Para el cielo claro y duro
Mis dos gritos de oro agudo

Para la brisa delgada
-Alcohol puro de pájaros y altura-
La embriaguez del salto y la carrera
O la suelta melena de la fuga.

Luz vertical se alza el aire
Desde mi cuerpo desnudo
Hacia el gozo de las altas claridades.




5



Clima
¡Oh ángel, ángel en ciernes!
(Aire que adelgaza el éter).
¡Oh ángel, oculto en el vuelo,
Tu presencia es el silencio!

Recto hacia altura va todo el espacio,
Toda la brisa,
Toda mi alegría.

¡Plumas! ¡Plumas blancas!
¡Plumas que caen tranquilas!

¡Angel! ¡Sólo el aire!
La inmensidad que sea abre:
Sentirse vasto y alto,
Sentirse por fín ángel,
Angel,
Sólo ángel.


6



Lo puro es desmayarse en delicias sin nombre,
Cantar como una espuma de músicas vagas.
¡Oh amor que se va en cisnes líricos y blancos!
La brisa suspirando
Pasa como una suave palidez desmayada.

Entre murmullo y sonrisa temblaba lo indeciso,
Se movía entre música y palabra:
¡Delicia del instante fugitivo y sin cuerpo!
¡Dulcísima tristeza recordarlo flotando!

¡Oh amor, vuelo perdido!
Agua blanca cantando en los cauces más hondos;
Dulcísima tristeza, pureza del desmayo,
Amor, rubia delicia, brisa o música vaga.



7



Salpicada de espuma, de salitre,
Desnuda, desde el mar,
Viene gritando:

La vida, sí, la vida misma:
¡Un delirio por los prados!

Desde mi ventana blanca,
Con los brazos extendidos,
La estoy llamando con voces
De un ardor desmelenado.

Salpicada de espuma, de salitre,
Desnuda, por los campos,
Va gritando.

¡La vida, sí, la vida misma!

Pálido y alto, callado,
La mira pasar llorando
8



El alba pasa gritando
Júbilos por mi ventana.
Sobre mi mesa de níquel y cristal esmerilado
Mis dos cuartillas intactas, frío rectángulo blanco.

La brisa pasa muy cerca
Tocándome casi los labios.
¿Qué pondré en estas cuartillas?
¿Qué sonidos
Darán voz a esta delicia?

La brisa mueve sus alas,
Se lleva leve,
Volando
Mis dos cuartillas en blanco.

¡Pájaros! ¡Pájaros!

La brisa alarga sus brazos
Para tocarme el cabello.
Como una música brotan
Las palabras del silencio.


9



Tarde malva y oro
Bajo el cielo blanco.
Por el pinar
Se ha ido cantando.

¡Qué soledad!
¡Oh, qué altura
Sobre el ancho campo!
Por el pinar
Vuela un pájaro.

Tarde,
Tarde eterna,
Tarde de Mayo.
Por el pinar
Vuelve llorando.


10



Sí, yo lo sé: Los lirios
Son el milagro de un alba inmaculada
Y el caballo, la forma
De una brisa dormida.

El cielo es una música quieta.
El mar absorto,
Plano
De tan callado, piensa.

Por la orilla de lo eterno
Con los brazos extendidos
Voy suspirando, llorando,
Aún no sé por qué motivo.





11




¡Vamos a gozar como un caballo blanco
Entre espumas y olor a salitre!
¡Vamos a gozar del agua fría,
De la brisa blanca,
Del mar,
De la vida!

¡Vamos a gozar de la luz y el aire
Como un árbol quieto
En la plena tarde!

¡Vamos a gozar
Como una planta que yace pasiva,
Sin deseos, callada,
En una plenitud tranquila y total de sus ser!



12



Meditación
Si es verdad que existo y que me llamo Rafael,
Si es verdad que estoy aquí
Y que esto es una mesa;
Si es verdad que soy algo más que una piedra oscura entre ortigas,
Algo más que una áspera piedra en el fondo de un pozo.

Si verdaderamente es real esta extraña claridad violeta de la tarde,
Si esos grises y malvas son casas y nubes,
Si verdaderamente no es un sonámbulo ese hombre que pasa por la calle,
Si es real este silencio que sube y baja entre el misterio y la vida,
Si es verdad que existo y que me llamo Rafael
Y que soy algo más que una planta de carne;

Si verdaderamente las cosas existen
Y yo también existo
Y mi pensamiento existe;

Si verdaderamente esta dulce tarde de con olor a magnolias es algo real
Si es tambien real este temblor de infinito que siento latir dentro de mí,
Si verdaderamente me llamo Rafael y existo y pienso,
Si verdaderamente el mundo vive en una atmósfera densa de pensamientos
[desconocidos y eternos,
Si verdaderamente es así
¡Oh gracias, gracias por todo!


13




La luna es una ausencia
De cuerpos en la nieve;
El mar, la afirmación
De lo total presente.
¡Adiós, pájaros altos,
Instantes que no vuelven!
¡Cuánto amor en la tarde
Que se me va y se pierde!
El mar de puro ser
Se está quedando inerte.
¡Ser mar! ¡Ser sólo mar!
Lo quieto en lo presente.
Y no luna sin sangre,
Blanco abstracto hacia muerte,
Máscara del silencio,
Teoría de nieve.
¡Ser mar! ¡Ser sólo mar!
¡Mar total en presente!




14



Mi cuerpo o masa se afirma
En voluntad de ser tierra,
Sólo tierra firme y quieta,
Mientras palomas, deseos,
Los pájaros se me escapan
Hacia alturas imposibles del silencio.

Río de música, mira
La delicia de este instante
Que se escapa como brisa
O suspiro hacia lo eterno,
Mira este instante muriendo
Por no morir con el tiempo.

Mira la tarde resuelta
En su más puro silencio:
Mar y altura, y esta huída
De los pájaros al cielo,
Mientras mi cuerpo se queda,
Masa ciega, masa o tierra,
Masa total, sin deseos.



15



Mientras la virgen duerme y el toro muge,
Mientras la brisa blanca y azul, lo que sonríe,
Huye entre ventanales y mapas de colores,
Mientras los niños alegres y feroces
Muerden con dientes crueles agrios limones,
Mientras el alba despliega sus banderas
Y entre disparos, se escapan los caballos,
El poeta se asoma a las barandas,
Dice cosas sin sentido, llora, grita:
¡Amor! ¡Amor! ¡Brisa de amor!
El toro que muge,
La virgen que duerme,
El niño que muerde un limón.



16



Plástica del toro
Muerto,
Entre banderas,
Bajo una luna inmensa,
Tú, toro de tierra.

Bajo el árbol eléctrico del silencio,
Manchado de sangre negra,
De espuma de plata,
De arena,
Tú, toro de tierra.

Toro plástico:
Masa grande y muerta,
Masa lustrosa, oscura,
Con un pegajoso y frío
Sudor de luna.

Mientras las tres nubes blancas
De tus últimos resuellos
Suben altas,
Se hacen tenues,
Se evaporan como música en el cielo,
En la tierra, tú:
Toro muerto.

17



Tarde de lluvia
¡Qué tristeza de interiores en penumbra,
De tardes lentas
De álamos y lluvia!

¡Qué tristeza de pianos en sombra,
De párpados cargados de silencio,
De estancias grandes
Donde sólo se ven manos que se mueven como
[plantas espectrales!

¡Qué tristeza de cabezas soñolientas
Asomándose detrás de los visillos!
¡Qué tristeza de lluvia!
¡Qué tristeza!


18



Interior
¡Oh estancias en sombra!

Se empañan de luna, de frío y silencio
Los claros cristales de las altas copas.

Por el fondo del piano,
Hecho de agua en penumbra,
Pasan lentos peces blancos
Entre líquenes colgantes,
Entre largas algas mustias
Y los catorce reflejos
De catorce lunas turbias.

¡Oh estancias en sombra!
¡Oh espejos que conservan en sus aguas
La luz de plata antiga
De las tardes olvidadas!
¡Oh estatuas de bronce que miran el silencio
Con sus párpados lentos,
Con sus ojos ciegos!

¡Oh estancias en sombra!
¡Oh piano submarino
Con húmedos musgos que fosforecen,
Tetraedros perfectos de cristal de luna
Y un mecanismo de resortes que se tensa
Como una trampa preparada a la muerte!

¡Oh estancias en sombra!

En las copas delgadas de cristal sensitivo
Tintinea la luna con su plata y su frío.


19



Venus
En la alcoba sombría,
Entre fríos basaltos,
El vientre monumental y luminoso
De una estatua de mármol.

La lluvia adormecia los secretos
Y pulsaba tensas cuerdas
En el arpa del silencio,
Mientras un ángel, envuelto
En un nimbo deslumbrante de misterio,
Acariciaba con un gesto indiferente
Los senos de las diosas.

A los pies de una Venus
Caían estranguladas las palomas.

El amor desnudo y frío
Dormía sobre los filos enlunados
De diez brillantes cuchillos.


20



Noche de lunas eléctricas
En las ciudades de asfalto.
Tras los balcones
Figuras extáticas, rígidas,
Con los ojos en blanco.

Mujeres asesinadas en las esquinas,
Rodeadas de alambres eléctricos,
Muertas,
Descoyuntadas.

Y había ojos tras los cristales
Mirando fijos hacia la noche desorbitada,
Había...
¡Qué terrores!
En las ciudades vacías
Sonaban agudos timabres eléctricos de alarma.


21




Sonámbulo
Como un buzo sumergido
En la profundidad submarina del misterio,
Avanzaba el sonámbulo,
Lentísimo como el miedo,
Por el fondo de su sueño.

Recorría calles de mármol,
Inmensas plazas solitarias,
Soportales y andenes
De las grandes ciudades deshabitadas.

Sólo comprendía
Los timbres que suenan precipitadamente,
Las voces tartamudas y electrocutadas
De los teléfonos que comunican con la muerte.

Astronomía del sueño
Eran sus movimientos.
La eternidad le envolvía:
¡Música del silencio!



22



Museo
En las salas sombrías
-Musgo y terciopelo-
De los fríos museos abandonados,
Las antiguas estatuas
Ya no eran de mármol,
Eran, sí, luna, hielo,
Témpanos flotantes
Del silencio muerto.

Los sonámbulos pasaban
Por las salas del Museo
Y miraban las estatuas,
Mensajeras detenidas
En el umbral del misterio.

Hasta que al fín sus dos manso,
Trémulas de amor lascivo,
Se apoyaban temblorosas
Sobre aquellos cuerpos fríos
Mientras la luna crecía
En sus ojos, como un grito.

¡Oh magnolias en sombra!
¡Oh noche del Museo!
¡Oh luna! ¡Oh misterio!
En el aire se paraban
Las mil olas del silencio.