Cesar Vallejo
 
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Cesar Vallejo

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César Abraham Vallejo nació el 16 de marzo de 1892 en la ciudad andina de Santiago de Chuco del norte del Perú . Por extraña coincidencia sus abuelas habían provenido de la cultura Chimú y sus abuelos habían sido curas españoles. Vallejo fue el menor de once hermanos y creció en medio de una gran devoción cristiana la cual provocó el deseo de su familia para que él se convirtiera en cura (1).

A pesar de ello, él completó su escuela secundaria en la ciudad de Huamachuco en 1908 y obtuvo su bachillerato de letras en la universidad de Trujillo en 1916 escribiendo dos años más tarde su primer libro de Poesía llamado "Los Heraldos Negros" (2). En 1922, Vallejo escribió otro libro titulado "Trilce" y vivió enseñando en Lima hasta su destitución en 1923. Fue en ese entonces que él decidió partir a Francia.

Sus primeros años en Francia no fueron muy felices. En 1923 y 1924, Vallejo vivió entre la miseria llegando a padecer de hambre (3). Felizmente, él pudo encontrar su primer trabajo estable el siguiente año con una nueva agencia de prensa llamada "Les Grands Journaux Ibéro-Américains" contribuyendo con sus artículos a los semanales "Mundial" y "Variedades" (4). En ese mismo año Vallejo obtuvo una beca menor en la universidad de Madrid en España donde continuó brevemente sus estudios de leyes que fueron una vez interrumpidos.

A su regreso de España en 1926, Vallejo se alojó en el Hotel Richelieu de París. Fue en este mismo hotel a través de la ventana de su habitación que él conoció a una joven llamada Gorgette con la que obtuvo matrimonio en enero de 1929 (5). Sus últimos tres libros se realizaron durante su permanencia en Europa. El primero de ellos titulado "Nómina de Huesos” contiene 41 poemas y prosas los cuales fueron escritos durante los años 1923 y 1936. Durante los años siguientes Vallejo escribió un libro de 51 poemas titulado "Sermón de la Barbarie" para finalizar en 1938 con su famoso libro de 15 poemas titulado "España aparta de mí esta Cáliz"(6).

Vallejo murió el 15 de Abril de ese mismo año (1938) con ningún diagnostico de su enfermedad establecido. Como él había profetizado en uno de sus poesías, él murió un jueves "en París con aguacero" (7).


Referencias



(1) Clayton Eshleman "Traducción Inglesa de los Poemas Humanos", Grove Press Inc. (Nueva York, Estados Unidos, 1968), pp V.

(2) Clayton Eshleman y José Rubia García "Traducción Inglesa de la obra Poética completa" universidad de California Press. ( California, Estados Unidos, 1978), pp XXI.

(3) Clayton Eshleman "Traducción Inglesa de los Poemas Humanos", Grove Press Inc. (Nueva York, Estados Unidos, 1968), pp IX.

(4) Clayton Eshleman y José Rubia García "Traducción Inglesa de la obra Poética completa" universidad de California Press. ( California, Estados Unidos, 1978), pp XXIV.

(5) Louis Hammer "Poemas Selectos de César Vallejo" Sachem Press. (Nueva York, Estados Unidos, 1981). pp 7.

(6) Clayton Eshleman y José Rubia García "Traducción Inglesa de la obra Poética completa" universidad de California Press. ( California, Estados Unidos, 1978), pp XX.

(7) Louis Hammer "Poemas Selectos de César Vallejo" Sachem Press. (Nueva York, Estados Unidos, 1981). pp 8.

VALLEJO DESPUES DE MUERTO

El pasado 15 de abril del 2003 se cumplió 66 años de la muerte de César Vallejo. El poeta Carlos Henderson entrevista a Stephen Hart, el notable vallejiano inglés que dirige en Londres un instituto de estudios sobre nuestro poeta. (N.E)

Por CARLOS HENDERSON.-

-Como Vallejo, Baudelaire muere a los 46 años, ¿qué otra semejanza ve entre ambos?

-Vallejo fue al cementerio de Montparnasse en París en mayo de 1928, para asistir a la conmemoración del aniversario de la muerte de Baudelaire, y publicó un reportaje sobre el evento -Aniversario de Baudelaire (Mundial, 6 de julio de 1928)- en que habla de su emoción al escuchar recitar el poema altamente conmovedor "La invitación al viaje".
Georgette reveló que Vallejo quería ser enterrado en el mismo cementerio que Baudelaire, lo que pasó en 1970, cuando los restos mortales de Vallejo fueron trasladados de Montrouge al cementerio de Montparnasse. Juan Domingo Córdoba Vargas relata que Vallejo iba frecuentemente a la tumba de
Baudelaire para "inspirarse". En su tesis El romanticismo en la poesía castellana, Vallejo discute la época temprana del romanticismo francés (Lamartine, Hugo, Musset) más que el romanticismo tardío en que generalmente se incluye a Baudelaire. Pero el espíritu de Las flores del mal persiste y aflora en Los heraldos negros, especialmente en ese "mal-de-siècle" que lleva a la maldición, el pesimismo, la fascinación con la sexualidad, esa angustia tan típica del escritor del siglo XIX. Para Vallejo, Baudelaire se convierte en un ícono de la cultural universal.

COETZEE Y ELIOT

-¿Le sorprende que J.M. Coetzee en su novela de formación Infancia mencione al lado de T.S. Eliot a César Vallejo?

-No me sorprende mucho; Fernandez Retamar notó la coincidencia en las fechas de publicación (1922) de La tierra baldia de Eliot y Trilce de Vallejo. En un sentido son obras muy afines. El tema de la bancarrota de la cultura occidental, la angustia producida por la visión del vacío metafísico, hasta
la temática de la religión (aunque vista desde perspectivas muy distintas), todo inclina a pensar que Eliot y Vallejo son artistas similares.

-Usted es un versado estudioso de Vallejo,
Stephen Hart en Lima, en 2003.
ha publicado dos excelentes libros. ¿Podría decirnos el estado actual de los estudios vallejianos a nivel internacional?

En un momento fueron los italianos los más entusiastas, ¿ahora lo son los ingleses?

-En 2002 publiqué una bibliografia anotada de toda la crítica sobre Vallejo -César Vallejo: A Critical Bibliography of Research (Londres: Tamesis, 2002), 184 pp-. Lo que realmente me sorprendió fue el hecho de que Vallejo se hubiera internacionalizado tanto. Vallejo sigue viviendo después de muerto. Estoy de acuerdo contigo. Vallejistas tales como Roberto Paoli, Ferdinando Rosselli y Meo Zilio contribuyeron mucho a la vallejística. Ahora veo la contribución peruana, la crítica de Jorge Puccinelli, Ricardo González Vigil, Ricardo Silva-Santisteban, David Sobrevilla, Jorge Cornejo Polar y la que tú realizas, por ejemplo, como la más importante (hay que relevar la magnífica edición en once volúmenes de las obras completas de Vallejo publicada por la Pontíficia Universidad Católica del Perú).

MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

-En su trabajo "Algunos apuntes sobre los autógrafos de Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz", en Autógrafos olvidados, usted ha comentado, analizado y discutido gran número de poemas póstumos de Vallejo. A partir de esa experiencia, ¿cree usted que se pueda fechar en Poemas humanos los que no conformen los autógrafos olvidados?
-He publicado un artículo, 'The Chronology of Cesar Vallejo's Poemas humanos: New Light on the Old Problema'. Modern Language Review, 97.3 (2002), 602-19, en que propongo una nueva cronología para todos los poemas póstumos de Vallejo. Sugiero que Vallejo preparaba un grupo de los poemas
no fechados de Poemas humanos en el otoño de 1935 para la editorial de José Bergamín, en la serie Cruz y Raya, proyecto que no llegó a concretizarse; y la mayoría de los otros poemas no fechados de Poemas humanos un año más tarde, es decir, en el otoño de 1936.

Nota:
Stephen Hart es un estudioso peruanista inglés. Dirige el Instituto Vallejiano en Londres. En 1987 editó un primer trabajo sobre nuestro poeta, con el título Religión, política y ciencia en la obra de César Vallejo (Londres, Tamesis Books Limeted). El año pasado, en colaboración de otro vallejiano, Juan Flo, publicó Autógrafos olvidados. El libro fue editado por la Universidad Católica del Perú.


SELECCION DE POEMAS

LOS DADOS ETERNOSLOS DADOS ETERNOS

Para Manuel Gonzalez Prada, esta emoción bravía y selecta, una de las que,
con más entusiasmo, me ha aplaudido el gran maestro.

Dios mío, estoy llorando el sér que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé

TRILCE

Hay un lugar que yo me sé
en este mundo, nada menos,
adonde nunca llegaremos.

Donde, aun si nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.


Es ese sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.


Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.

Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.

El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquiera parte.

Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.

-Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. -¿Está?- No; su hermana.

-No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
do van en rama los pestillos.

Tal es el lugar que yo me sé.


ESPERGESIA

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.

Pues yo nací un dia
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar;
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha…

Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.

Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo
que mastico… Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben… Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda…

Y no saben que el Misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.


PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
talvez un jueves, como es hoy de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamas como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos


REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO

Padre polvo que subes de España,
Dios te salve, libere y corone,
padre polvo que asciendes del alma.

Padre polvo que subes del fuego,
Dios te salve, te calce y dé un trono,
Padre polvo que estás en los cielos.

Padre polvo, biznieto del humo,
Dios te salve y ascienda a infinito,
padre polvo, biznieto del humo.

Padre polvo en que acaban los justos,
Dios te salve y devuelva a la tierra,
padre polvo en que acaban los justos.


Padre polvo que creces en palmas,
Dios te salve y revista de pecho,
padre polvo, terror de la nada.

Padre polvo, compuesto de hierro,
Dios te salve y te dé forma de hombre,
padre polvo que marchas ardiendo.

Padre polvo, sandalia del paria,
Dios te salve y jamás te desate,
padre polvo, sandalia del paria.

Padre polvo que avientan los bárbaros,
Dios te salve y te ciña de dioses,
padre polvo, que escoltan los átomos
padre polvo, Sudario del pueblo,
Dios te salve del mal para siempre,
padre polvo español, padre nuestro.

Padre polvo que vas al futuro,
Dios te salve, te guíe y te dé alas,
padre polvo que vas al futuro.

¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!.