Luis Hernandez
 
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Luis Hernandez

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Nacido en Lima el 18 de diciembre de 1941, Luis Guillermo Hernández Camarero, fue uno de los más originales miembros de la generación poética de los años '60. Médico de profesión, Hernández dejó de publicar en 1965, tras haberse iniciado con tres poemarios en los que su voz se reconocía nueva y, a la vez, tributaria de los rasgos más valiosos de su promoción. A partir de 1970 rompería su silencio con una heterodoxa práctica: la redacción de innumerables cuadernos en los que su bella caligrafía despliega su verbo luminoso. Ajenos a cualquier intento de edición, los cuadernos que el poeta regalara a sus amistades como signo de su marginalidad y emblema de su rebeldía, constituyeron su único legado y forman parte del volumen que el propio Hernández, antes de su trágica desaparición en Buenos Aires (1977), denominaría VOX HORRÍSONA.
En su fecunda obra el autor toca los infinitos registros del alma humana, convocando el universo entero a su solo canto. Desde Voces Intimas, hasta Una Impecable Soledad irá ampliando el espacio indispensable para su utopía, la topografía exacta de su sueño: un reino interior, solitario y, a la vez, sin límites.


Javier Sologuren (Lima, 1983)



SELECCION DE POEMAS



Orilla (1961)

ORILLA


Jardinera de Cizaña


¿Quien soy yo, ser sin forma
que el océano roe?
Francois Mauriac


- Por arriba
donde nunca puedan
verla,
tu señal,
jardinero de cizaña
- ya vienen tras de ti.
Pronto,
por arriba tu señal.

1

Cielo nuevo
que por un momento
del alma al corazón
creímos nuestro.
Desvanecido ya,
triste es tu huida,
intento, afán
amado, florecido...
Donde uno, una vez
quiso llamarte
rostro, corazón, luz y silencio,
suyo serás, no serás nuestro,
perdida así
toda tu vida.


2

Hemos vuelto a vivir
lo mismo
de ayer y
de mañana.
El agua sube ya,
cubriendo
los días
y las horas;
de mí
ya sólo queda
el mar claro y naciente,
de mí
ya sólo queda
el mar, triste, apagado.


3
Poniente sol,
perdida tu belleza,
oculto ya, no hallado
tu destino.
Solo serás, siempre;
infinito en su ocaso,
inmenso tu silencio.
Estarán en ti tan sólo
las rosas muertas,
canciones sumergidas,
tinto en el mar,
inmóvil en tu vida,
ignorado tu cielo.

4
Aunque nada hubiera
llevado al mar con mi alegría,
no sentí nunca
el sonido de las ondas,
la espuma en la ribera.
Ahora
el amor a las playas
es demasiado
lejano.
Sin el soplo
fugaz de la arena,
brota el mar
desde el fondo
sin hallazgo.

5
Cerrado, adormecido cauce
de todo lo que aún quisimos
deshecho ya, deshecha vida
cerrada hacia poniente la sonrisa
Poniente sol, que no regresa
a cubrir de luz
lo ya apagado, no vivido,
tan limpio de recuerdos.
Legiones de senderos inconstantes
que el mar y lo ignorado
cierran juntos.
Sabemos ya el final,
aún así inmenso es el fracaso,
muertos ya, cerrada la sonrisa.


y 6

El agua al fondo
cortada
en la línea de las algas.
Yo pensaba en el mar
como cuando leía
y el mar sonaba igual:
No es posible sentarse,
los bancos están mojados,
los bancos están mojados,
y podridas las maderas.
Porque ahora han llegado
el mar y los senderos
a la proa en la noche
sobre ondas azules
y no puedo tomarlos.
No es posible sentarse.
Viven aún como arena
las luces de la calle.



En: Orilla.
Mar

Entre la sombra voy

Juan Ramón Jiménez

1

REFLEJOS SOBRE EL AGUA

Las franjas suaves del agua
se pierden en la orilla.
- Es posible vivir;
está húmedo el aire
y reseca la arena....
- El viento trae gotas
fugaces y salinas.

El mar antes surgía,
sereno sin ser visto,
mi amor por él, ahora,
olvidará hasta el cielo.

El agua antes cantaba
infiltrada en la arena;
hoy, la busco hasta a ella
por el mar no saciado.

Ayer vimos las ondas
que subían perfectas,
hoy
nuestros pies las perturban,
nuestros cuerpos las quiebran,

Está el mar muy amargo,
hemos bebido
en un día sus aguas,
pisado sus riberas.



2

La última onda,
limpia y azul,
ha caído tan cerca
de mí
que puedo sentir
su pensamiento.



3

Vuelvo mi rostro,
arriba...
abajo en el fondo
pétreo y salino del pozo,
oriónidas estrellas
se hunden en la noche.



y 4

He cubierto en el mas
el vacío
entre estrella y estrella
creyéndolas mías;
mas la noche muere
y estoy tan solo
como antes.



LLUVIA

Vamos afuera, la lluvia,
mojara
la cara, el traje.
Vamos afuera,
saltaremos
los charcos,
y al mirar el cielo
se nos llenaran los ojos
de agua y de contento


EZRA POUND: CENIZAS Y CILICIO

1

Tower of Pisa
Alabaster and not ivory. Y eterno,
Para ferias de fascistas
Quien la canta.

Y ebrio ya de belleza y en demencia
(Puede ser que sus ojos sean nuestros)
Rojo mar y el adriático crepúsculo
Y dos guerras herrumbradas en su frente:

Frente a la lívida amenaza de la historia:
Ezra Pound,
Ezra
Y su ejército perenne en pie
De muerte.
Torre de Pisa
Et cinis et cilicium.



2


Ezra:
Sé que si llegaras a mi barrio
Los muchachos dirían en la esquina:
Qué tal viejo, che' su madre,
Y yo habría de volver a ser el muerto
Que a tu sombra escribiera salmodiando
Unas frases ideales a mi oboe.
El milagro se oculta entre lo oscuro
Donde olvido y memoria son tan sólo
Los reflejos de lo áspero y amado,
La ilusion que ha surgido de enebro

Duramente recuerdo tus poemas,
Viejo fioca,
Mi amigo inconfesable.


Historia Simplificada de la Esquizofrenia



Imaginese el ser dos
Personas al mismo
Tiempo. Luego anduve
En el desierto...
Adios, mi amor.
Y una de ellas
Se caracteriza por:
Carencia de afecto
Afecto especial:
Inespacial e intemporal.
Y el mundo como
Escenario Dolor Despersonalizacion
Adicción a lo que sea
Split completo, superior
Al cicloide
Sensación apocalíptica
Insociabilidad 210 de IQ
Sensación de que cada
Momento el orbe
Ha de terminar
Bondad.